
Desde lejanos siglos existieron en Almonacid diversas Cofradías, Hermandades ó Devociones, constituidas por grupos de vecinos, que tenían por objetivo celebrar las fiestas respectivas de sus patrones, y generalmente prestar funciones de acogida y acompañamiento entre sus miembros, con ocasión de enfermedad o muerte de los mismos. Ya en el siglo XVI se celebraban con gran regocijo las fiestas de San Miguel al final de verano (siempre tomada como el inicio de un nuevo ciclo de trabajo) ,de arrendamientos, la Asunción de la Virgen (en agosto), la Pascua de Navidad, los días de la Pascua de Resurrección tras la Semana Santa, Santa Ana y otras. Todavía no se celebraba la fiesta de la Virgen de la Luz.
Tanto en el Archivo parroquial como en el del Ayuntamiento se conservan los libros de algunas de estas cofradías. Cabe destacar la de San Andrés que ya existía en 1567, la de San Blas, también del siglo XVI ,la de Santi Spiritus de los trece clérigos de 1678, San Sebastián de la misma época y San Antón.
Pero es la del Santísimo Sacramento que ya existía en 1540, y que desde su fundación, y con dos breves periodos de inactividad, (uno en el siglo XIX y el forzado de la guerra civil de 1936-39), sigue activa. Existe información detallada de su vida a través del tiempo, fiestas de toros, pólvora, carreras de pavos, dulzaineros, chirimías, etc…
En la actualidad, todos los terceros domingos del mes (al finalizar la misa) se sigue celebrando la Minerva .Consiste en procesionar por el interior de la iglesia con el Santísimo acompañado por los hermanos que portan hachas encendidas.
El día del Corpus se adornan las calles de la Villa por donde pasa la procesión con alfombras hechas con serrín tintado de diversos colores, lo que da un gran realce a dicha festividad. La fiesta patronal se celebra el día 8 de septiembre bajo la advocación de Nuestra Señora de la Luz. El "Novenario", misa solemne y procesión con la imagen de la Virgen, forman parte de la celebración junto con otros de carácter profano, como verbenas, corridas de toros (en su magnífica plaza cerrada construida en los años noventa del siglo XX), y que se cierran con la romería a la Ermita de San Antón en plena sierra, donde se venera a la Virgen de los Desamparados.
Quizás la tradición más antigua que se mantiene es la fiesta de los Mayos. Aparte de las características ceremonias entre mozas y mozos que suponía la posibilidad de establecer noviazgos y manifestar preferencias mutuas entre ellos, esta fiesta tenía un carácter comunitario y también religioso. Vienen a significar las canciones que la noche del 30 de Abril se cantan por todos los rincones individualmente o en rondas. Tiene dos vertientes: una es la meramente religiosa, los llamados “ Mayos de la Virgen”, que le dedican los mozos usando una letra que en otros lugares se dedica a ensalzar la figura de la amada.Y otra es la que centra las rondas enamoradas, que el grupo de mozos va dedicando, de balcón en balcón, a las chicas que esperan saber quienes las pretenden.
Como todo pueblo que se precia, Almonacid ofrece algunas leyendas que remontan su origen a siglos antiguos; son relatos que pululan en una atmósfera de irrealidad, que tienen rasgos de certeza y otros de ensueño.
Es una de esas leyendas la que narra la “invención” o aparición de la Virgen de la Luz. Se dice que allá por el año 1530 o 1570, un hijo del pueblo, llamado Diego García Cantarero, se encontraba en Barcelona enrolado en la Armada del Rey, con la que salió a luchar contra turcos y bereberes. Ganada la batalla y rico perdió toda su fortuna en el juego. Cuando sólo le quedaban un par de reales de a ocho, se acercó al grupo de jugadores un esclavo turco tratando de venderles una imagen de la Virgen. Nadie le hizo caso, pero Diego pensó que aquella imagen quedaría bien en algún lugar de su pueblo. Cambió su fortuna en el juego y marchó en busca del turco a comprarle la imagen. Fueron a buscarla a un muladar, pero no la encontraron. Cundo creía haber sido engañado por el turco intentó matarlo, la Virgen apareció en lo alto del montón de estiércol. La compró por 30 reales, y cuando volvió a su pueblo la regaló para que fuese puesta en lo alto de la Puerta de Bolarque en una hornacina.
La otra leyenda sobre el mismo asunto la relata Matías Escudero y Cobeña en su relación de hechos notables, si bien dice que él no lo vio. Sería en 1540 en Septiembre cuando apareció en la puerta de Zorita un pajarico pequeño muy hermoso el qual andubo limpiando y quitando con su pico y alas las arañas que había en la Caxa donde estaba Nuestra Señora. Todo el pueblo acudió a ver el milagro, y a pesar del ruido, el pájaro continuó con su labor de limpieza. El sol se puso y toda la gente que lo vio quedó dando gracias a Dios . Y así hubiera quedado la cosa, si o hubiera ocurrido lo mismo en la misma fecha del año siguiente. Aquello hizo que la devoción mariana en Almonacid creciera, poniendo una lámpara todas las noches junto a la imagen. El fervor decayó, y de nuevo en 1580, otra vez llegó en la mañana del 7 de mayo otro pájaro con el mismo afán de limpieza, y a ver esta maravilla se acercó todo el pueblo de nuevo.